COMPASSION CULTIVATION TRAINING

OCHO SEMANAS PARA CULTIVAR LA COMPASIÓN

Concepto

CCT fue desarrollado en Stanford por James Doty y Geshe Thupten Jinpa, en colaboración con un equipo de psicólogos clínicos e investigadores del Stanford Center for Compassion and Altruism Research and Education (CCARE).

Es un programa de ocho semanas que integra psicología, neurociencia y prácticas contemplativas, combinando enseñanzas, diálogo, ejercicios experienciales y meditación.

Su objetivo es entrenar la compasión como una capacidad que podemos desarrollar y llevar a nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con las dificultades que forman parte de nuestra vida.

DE LA COMPRENSIÓN A LA PRÁCTICA

CCT no plantea la compasión como una idea abstracta ni como una forma de ser más complacientes.

La trabaja como una capacidad que implica reconocer el sufrimiento, comprenderlo y desarrollar la motivación y los recursos necesarios para responder de una manera constructiva.

El recorrido incluye prácticas relacionadas con la atención, la amabilidad, la autocompasión, la humanidad compartida y la compasión hacia los demás, avanzando progresivamente hacia una compasión más activa.

¿QUÉ DICE LA INVESTIGACIÓN?

La investigación sobre intervenciones basadas en compasión ha crecido de manera significativa durante las últimas décadas. Las revisiones disponibles encuentran resultados prometedores en bienestar, autocompasión y diferentes indicadores de funcionamiento psicológico, aunque la evidencia es todavía más heterogénea que en mindfulness y no todos los programas de compasión son equivalentes.

CIENCIA, PSICOLOGÍA Y PRÁCTICA CONTEMPLATIVA

Lo que me interesa especialmente de estos programas es precisamente el diálogo que establecen entre diferentes formas de conocimiento.

La meditación y las prácticas contemplativas aportan el entrenamiento experiencial.

La psicología permite comprender nuestros pensamientos, emociones, patrones y relaciones.

La neurociencia ayuda a estudiar cómo la atención, la regulación emocional y determinados procesos relacionados con el estrés y la compasión pueden entrenarse.

Y la investigación científica permite estudiar qué efectos tienen estas prácticas y en qué contextos resultan útiles.

No se trata de elegir entre ciencia y contemplación.

Se trata de ponerlas en diálogo.

MINDFULNESS Y COMPASIÓN: DOS CAMINOS QUE SE COMPLEMENTAN

Mindfulness nos ayuda a ver con mayor claridad lo que está ocurriendo.

La compasión nos ayuda a relacionarnos con ello de una manera diferente.

Podemos aprender a observar nuestros pensamientos sin identificarnos con ellos, reconocer nuestras emociones y comprender nuestros patrones. Pero también necesitamos desarrollar la capacidad de tratarnos con humanidad cuando aquello que descubrimos no nos gusta, cuando nos equivocamos o cuando atravesamos momentos difíciles.

Por eso considero que mindfulness y compasión se complementan de una manera especialmente poderosa.

La presencia nos permite ver.
La compasión nos permite sostener lo que vemos.

UNA FORMA DE ENTENDER MI TRABAJO

Estos programas forman parte de mi formación y de la base metodológica desde la que acompaño a personas y organizaciones.

A partir de ellos integro también herramientas de psicología, educación, práctica contemplativa y experiencia profesional para adaptar cada propuesta al contexto y a las personas que participan.

Porque la práctica solo tiene sentido cuando puede salir de la sala de meditación y entrar en nuestra vida.